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martes, 16 de septiembre de 2008

Viajecito a Goslar

Hacía ya un tiempecillo que no escribia, y ya tocaba después de habermelo propuesto seriamente. Hoy quiero describiros nuestro viaje a Goslar, una bonita ciudad al Oeste de Wolfenbüttel. Aún me queda por contaros las maravillas de Magdeburgo y mi encuentro con Estrella. Pero creo que puedo dejar eso para cuando vuelva a Magdeburgo.
Goslar es un lugar precioso, algo más frío que Wolfenbüttel por estar más elevado, pero precioso al igual que la ciudad en la que me hospedo.
Salimos temprano el Domingo para poder aprovechar el día en Goslar. El viaje en tren fue, como casi todos aqui en Alemania, perfecto; sobretodo, debido al hecho, de que el tren es un medio estupendo de transporte aquí en Alemania.
Goslar nos recibió con una luz tenue y frío típico de montaña, ese que de verdad, hace que se te habran los pulmones y respires aire puro. Al principio, dimos un pequeño tour por el centro de la ciudad, repleto de casas de entramado de madera, al igual que Wolfenbüttel; qué de forma divertida, acaban torciendose con el paso de los años.
Después de un rato caminando, llegamos a la entrada de la mina de Rammelsberg, mina que lleva siendo explotada desde hace más de mil años. Se nos ofreció, a continuación, realizar la visita por la parte moderna de la mina o por la parte más antigua. Finalmente yo elegí la parte antígua, y no me arrepiento de mi elección. Rapidamente, nos dieron unos cascos para ponernos y nos dirijimos, junto al guía, a la antigua entrada de la mina. Los pasajes eran de techo bajo, y ligeramente angosto; pero como se ve en la foto de mi amigo Ikoh, el espectaculo era increible. Las paredes eran de piedra y en ellas se acumulaban sedimentos de distintos compuestos químicos, dejados ahí con el transcurso de los años.
Desde luego, el espectaculo quitaba el aliento, y María (la genial chica española que me recogió), Elena (la otra granadina, junto conmigo, que es un cielo) y yo, nos dedicamos a buscar distintos sedimentos, compuestos y rocas, cada cual más alucinante que el anterior. Rammelsberg es alucinante y enorme, y si alguna vez vais a Goslar es una visita obligada. Aquí un ejemplo del increible turquesa de las paredes.Más tarde, y después de haber comido superbien, fuimos al Kaiserpfalz, el cual, es el palacio de Goslar. Kaiserpfalz, realmente, te transporta a la época de los reyes, los caballeros y las cortesanas. Es justo aquello que ves en las películas de la Edad Media. Tiene su visita guiada, y te explican muchas cosas de interes, como por ejemplo que en ese palacio vivió entre otros, Carlos I de España, V de Alemania. En el museo, encontramos una réplica del trono del siglo 12, un par de maquetas del palacio y finalmente la siguiente representación de Goslar, en el siglo 13.
Cuando salimos, estuvimos un rato dando una vuelta por la ciudad, porque resulta que estos días, eran los días de fería de la ciudad. Así que nosotros pudimos disfrutar de un concierto de música alemana, de salchichas alemanas como dios manda (por dios que ricas estan), y por último, de un concierto genial, de un trío que tocaba versiones de los Beatles, U2, John Lennon, etc. Y el cual está a continuación. Tengo otro video en el que solo se centra en el concierto, pero, con el permiso de Elena, y lo que se reirá Cierbo al verme de comentarista, he decidido poner este.

En fin creo que hay poco más que contar de este estupendo viaje. Espero poder seguir contandoos todas mis andanzas con cierta regularidad y que vosotros las sigais, millones de besos y Bis Bald