domingo, 24 de noviembre de 2013

Por la burbuja de la que me imbuyo

Hay veces en que la escritura sale totalmente natural, que lo que quieres o necesitar expresar se plasma en negro sobre blanco con tal facilidad que hasta te sorprende, que cuando has terminado de procesarlo notas como tu cuerpo se vuelve ligero y tu mente se ha liberado de una carga como si de fruta madura al caer del árbol se tratase.
En muchas ocasiones eso resulta totalmente sencillo porque estás totalmente imbuido de ese sentimiento que querías transmitir, porque cada poro de tu piel destilaba la esencia del mana de lo que sentías en tu propio contexto personal.
Está claro que hay maneras de inundarte, de dejarte rodear aún más de todo aquello. Puede ser por medio del recuerdo de algo o alguien, de leer algo que incida en ese sentimiento o, como a mi me ocurre en la mayoría de los casos, que una canción consiga hacerte bucear en ese mar de sensaciones, en esos anhelos. Durante ese periodo de tiempo consigue devolverte la paz para cualquier otra variedad de emoción que pueda recorrer cada centímetro de tu cuerpo y multiplicar por mil la intensidad de aquello que te embarga.
Porque en un suspiro, si lo que te embarga es La Culpa, esta no solo ahoga tu garganta, es que asfixia a tu corazón y te mira desde el fondo de cada reflejo, decepcionada y habiendo perdido toda esperanza en lo que podrías haber sido. Porque de repente El Amor no es que consiga acelerar tu ritmo cardíaco, es que te ilumina por dentro notando como su calor recorre tus extremidades obligándote a sonreír porque si no podrías explotar por ese exceso de sonrisas. Porque La Rabia no es que haga que te enfades y maldigas a todos los santos del santoral, es que te devora por dentro, hace que notes tu piel ardiendo y derritiéndose en torno a tus huesos y que la única salida para todo ello sea gritar a pulmón vivo porque no puedes soportar ese sentimiento en tu interior. Porque en ese momento La Confianza no hace que te sientas orgulloso de lo que has hecho, es que te coloca al timón del barco de todas las aventuras que tendrás en el futuro con viento en popa en un mar bravío y mirando desafiante y sin pizca de temor alguno a los terrenos donde Poseidón establece su ley. Porque en un instante La Tristeza no solo hace que las lágrimas recorran tus mejillas cayendo al suelo como cada esperanza rota que tuviste una vez, es que te hinca de rodillas en el suelo, cabizbajo, causándote tanto dolor que ni siquiera te puedes plantear combatirlo para elevar la mirada. Porque La Alegría no es que te haga sonreír por la calle, es que tienes la convicción en cada molécula de tu cuerpo de que si compartes esas sonrisas puedes hacer que cualquier persona de este mundo note como se recomponen todas las esperanzas que se rompieron como sus lágrimas al caer desde sus mejillas al suelo.
Por todo ello adoro esa burbuja en la que a veces nado, en la que a veces vivo, para escribir desde mis entrañas, desde mi corazón, para poder hacerlo de forma sincera, la única que conozco para que el lector conecte conmigo y se ponga en la piel que he diseñado para él.
Así a veces, y sólo a veces, consigues ese premio que supone que te digan "has conseguido meterme de lleno en la historia" y tu te respondas para tus adentros "No, es tu historia la que ha venido para abrazarse a mi".     

domingo, 3 de febrero de 2013

El lado positivo

El día es soleado y solo algunas nubes que parecen estar hechas de algodón motean la monotonía azul del cielo. Aunque el Sol calienta con cierta agresividad, la brisa que recorre la ciudad ayuda a que la temperatura sea sumamente agradable y que la decisión de pasear por el parque sea posiblemente la más acertada en ese día.
Esa ha sido la decisión que ellos tomaron esa mañana, ya no solo porque sea un día que invita a salir de casa sino porque es un día que no es como ninguno de los anteriores y seguramente no será como ninguno de los siguientes. La pareja va caminando por un camino de arena entre los árboles al costado del río, mientras charlan animadamente, se regalan pequeñas muestras de cariño y aderezan cada momento con bromas cómplices que solo entienden ellos y quizá por eso son tan importantes.
A cada paso por el parque una nueva anécdota emerge de sus memorias para golpearles el corazón y darse cuenta de todos los grandes momentos que han tenido la suerte de compartir, como la de veces que se cruzaron siendo simples conocidos en ese mismo parque cuando ella salía a correr y él jugaba a fútbol con amigos, o como se besaron por primera vez tirados en el césped a la mañana siguiente de una fiesta en casa de amigos, o como aquella vez que una tremenda tormenta los dejó calados un día que paseaban por el parque al igual que hoy y que acabaron compartiendo ducha y sábanas para quitarse el frío y arriesgarse a decirse te quiero mutuamente.
Por todas esas cosas ese parque tenía algo especial para ellos, quizá por eso ambos tenían que despedirse de él también como si de un amigo se tratase, el futuro se cernía sobre ellos y no tenían ni idea de como afrontarlo, y menos sabiendo que seguramente tendrían que hacerlo el uno sin el otro. Era lo más sensato, lo más lógico, los dos lo sabían, cualquier otra idea era una locura, pero, ¿por qué demonios no podían volverse locos? Si conectaban a un nivel tan profundo, que hasta ellos, que solían ser tremendamente escépticos con esas supuestas "conexiones", tenían que reconocerlo. Sería a la vez tan fácil y tan difícil. Romper con todo porque era lo que les pedía el corazón en ese momento y vivir más de la ilusión que de la realidad. Desde luego, para un animal como el ser humano que vive en parte de sus sueños y esperanzas era una suculenta opción, pero con un riesgo muy alto en el que nadie en su situación querría pensar, ¿que pasaría si un día su corazón dejaba de pedirles aquello?
No, era la opción más acertada, y por mucho que les doliera ellos también lo sabían. Por esta vez había ganado la distancia entre ellos sobre la profundidad de su conexión, y por mucho que supiesen que era lo correcto, no quería decir que no les doliese. Por ello, y aunque habían prometido no hablar del tema, después de reírse de la última broma de él, ella se quedó más seria de lo normal.
-Es real, ¿verdad? Se acaba.
Ella clavaba sus grandes ojos castaños en los de él, esos ojos cálidos que le seguían sobrecogiendo cada vez que le miraban como en ese justo momento, como si pudiese leer la verdad dentro de él. Los amaba con rabiosa determinación, porque se sentía querido cuando podía verse reflejado en ellos. Se revolvió el pelo al tiempo que suspiraba, un gesto tan clásico en él que ella lo tenía grabado en sus retinas, lo conocía tan bien que sabía que a continuación levantaría la cabeza, sonreiría y le diría la dolorosa verdad, tal y como hizo.
-Si, se acaba. Por mucho que odie pensarlo, se acaba. 
Tras lo que él se giró hacia ella, y acarició la cara de su amada con dulzura, pasando a mesar su negro cabello una vez más, quizás la última, justo cuando dos grandes lágrimas descendían por el rostro de la joven.
-Y pensar que al principio pensé que me odiabas porque te derrame una cerveza encima sin querer cuando llevabas aquel vestido que tanto te gustaba.
Comentó él al tiempo que se reía.
-Y te odié mucho tiempo por ello, y ahora, en cambio, daría lo que fuera porque la semana que viene estuvieras cerca para que volvieses a ser tan torpe.
Ella ahogo un sollozo en ese momento mientras bajaba la cabeza para reprimir las lágrimas. Con delicadeza él posó un dedo en la barbilla de ella haciendo que levantase la mirada con sus ojos arrasados en lágrimas. Él la miró a esos ojos que tanto amaba y poco a poco una sonrisa se fue dibujando en el rostro del joven.
-Pero no te rías ¿Sabes lo que me duele verte sonriendo mientras yo estoy aquí llorando? Y no es ahora, es toda la semana, que parece que a ti no te duele. Dices que te duele, pero no lo parece. Casi parece que te alegras.
Él soltó una sonora carcajada ante el momentáneo berrinche de ella, lo cual más animó su ira.
-¿Lo ves? ¿Cómo puedes decir que te duele, cuando estás siempre sonriendo?
-Claro que me duele, más de lo que te puedas imaginar, pero es que es bueno que me duela.
-¿Cómo va a ser bueno pasarlo mal?
-Porque si no significaría que no es tan importante, que no ha significado tanto. Tú lo miras desde el punto de vista de que será muy difícil que volvamos a vernos. Yo lo veo desde el punto de vista de lo genial que ha sido que hemos tenido la oportunidad de estar juntos, que podía no haber ocurrido, que podíamos no habernos cruzado nunca, pero sin embargo lo hemos hecho y ha sido lo mejor que ha pasado en mi vida. 
Ella lo escuchaba perpleja mientras él seguía sonriendo aunque ahora sus ojos estaban vidriosos.
-Por eso tengo dos opciones, llorar y pasarlo mal sabiendo que no estás cerca, cosa que no hará que te tenga más cerca mío. O puedo sonreír sabiendo que te tuve cerca, que fue real, que marcaste mi vida y que aunque eso tampoco hará que te tenga más cerca mío, sí que hará que el último recuerdo que tengas mío sea a mí sonriendo por haber tenido la suerte de compartir todos estos momentos que para mi han sido increíbles contigo. Por eso creo que tengo que mirar el lado positivo de todo esto, el lado en el que tú me haces tan feliz.
Ella se quedó en silencio un segundo para a continuación decir.
-Buen discurso, pero, ¿vas a darme un beso o no tontorrón? Aunque eso no quita que me siga fastidiando que te rías.
Tras lo que él se río viendo como ella también sonreía y la atrajo hacia él, para besarla una vez más, quizá la última.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Falta de Claridad

El Sol va haciendo su lento pero inevitable descenso por el oeste. Sus rayos aún le iluminan, aún le proporcionan algo de calor, aún le muestran por donde sigue la senda. 
El sudor empapa su frente y desciende por su nariz para precipitarse al suelo a cada nueva zancada en su carrera. En su cabeza suena "Till Kingdom Come" de Coldplay y es su voluntad y la guitarra los que van moviendo sus piernas. Está cansado, no intenta ni pretende ocultarlo, ya ha pasado muchas cosas como para preocuparse de eso, sus múltiples máscaras las guarda para otras ocasiones en las que sean más necesarias. 
Su trote no es tan ligero y continuo como lo era hace unos años, se da cuenta de que se va notando la inactividad y se maldice un poco por ello, pero está decidido a recuperar esa fuerza. Su respiración al menos sigue siendo acompasada, algo que agradece, nunca ha llegado a confiar en demasía en sus pulmones, pero por ahora parece que responden y que le permiten continuar hacia delante en el camino.
Al Sol le resta muy poco que recorrer en su particular carrera diaria para cuando él alcanza el risco al que pretendía llegar. Es un momento particularmente crucial, sus muslos están ardiendo por el esfuerzo, su corazón bombea con violencia y sus ojos ya no ven con la misma claridad, "me falta oxigeno" piensa, pero en parte sabe que no es solo eso, sabe que quizá ya no mira con la misma fijación las cosas, que ahora su mirada solo se clava en ciertos detalles, como la panorámica que está disfrutando.
Observa el paisaje y le atacan el anhelo y la morriña, un par de lágrimas se atreven a asomarse a hurtadillas por sus ojos, brillando cuando atrapan los pocos rayos de luz solar que aún quedan. Inspira, cierra los ojos y expira el aire larga y acompasadamente. Una ligera sonrisa de medio lado se va abriendo paso en su rostro y sus ojos vuelven a abrirse para observar de nuevo el paisaje que se encuentra a sus pies. Ahora está en paz con todo aquello, ahora puede despedirse del risco y volver por el sendero.
Da la espalda al risco e inicia su carrera una vez más, el sendero va serpenteando introduciéndose en el bosque, donde los rayos del Sol ya casi se han desvanecido, donde el frío se había introducido en sus huesos a la ida, tal y como ocurrirá a la vuelta, donde esa falta de luz agudiza esa falta de claridad, esa poca observación en los detalles, pero tiene que recorrerlo, es el camino a casa.
Solo se oye su respiración y sus pasos pisando grava, hojas y pequeñas ramas. Está en una burbuja en la que únicamente ve el sendero que empieza a empinarse hasta que vuelve a llanear en la salida del bosque. Un poco más y estará fuera, un poco más y habrá salido de aquel paraje húmedo. Levanta su mirada y ve algo en el linde del bosque, su mirada busca y precisa esa claridad que deseaba, sus pupilas se esfuerzan en enfocar las figuras que se encuentran más adelante. Poco a poco las figuras comienzan a tomar forma y él comienza a discriminarlas pasando de ser figuras a ser trocitos de su corazón, personas con las que ha compartido experiencias, seres queridos que ha conocido en el camino.
De repente, la cuesta ya no es tan empinada. Sus músculos antes cansados pasan a recuperar su vigor y a apartar el cansancio a un lado. Su trote vuelve a ser alegre como si acabase de comenzar a correr. Su media sonrisa se torna entera y sus ojos se encienden siendo el reflejo claro de lo que ha ocurrido con su zancada, la cual a comenzado a devorar metros del sendero como el mar devora las costas con la marea alta. Su corazón ahora late con furiosa alegría, no hay cansancio, no hay frío, solo está la voz de su voluntad susurrándole que ya le queda poco para llegar al linde del bosque y abrazar a esas figuras. 
Ya no le importa el sendero, si volverá por el mismo camino o tendrá que coger otra ruta en la siguiente bifurcación, en este momento ya no le preocupa, no es importante. Lo que le importa es alcanzar a esa gente, "su" gente y abrazarlos, porque les debe tanto aunque ellos no lo sepan, solo y para empezar han conseguido facilitar su paso a través del bosque y han solucionado sus problemas de visión, porque aunque todo lo demás está borroso, a ellos los ve con perfecta claridad.

lunes, 13 de febrero de 2012

Desenfoque

"Hemos crecido"
Esa es la mayor verdad que puedo extraer en todo el tiempo que llevo sin haber escrito nada de nada. Casi un año. Me duele solo pensarlo, pero quiero creer que es por la simple razón de que el deber, el ocio y la curiosidad me han mantenido lo suficientemente ocupado como para no darme cuenta de la cantidad de tiempo que había pasado.
Es ahora cuando echo la vista atrás y me doy cuenta de esa gran verdad, "Hemos crecido". Lo noto en muchas cosas, en como me tomo los objetivos, en como realizo mis deberes, en como interactuo con la gente y básicamente, en como relativizo todo muchísimo más. Es como ir andando por la calle con la visión algo desenfocada. Veo perfectamente el final de la calle, pero las cosas y las personas con las que me voy cruzando están algo borrosas, algunas mejor definidas, otras simplemente son un borrón pasajero que aparece y se va.
Incluso en esa calle no escucho mucho a no ser que se acerquen bastante, ya que llevo puestos mis, siempre presentes, auriculares con la música que quiero escuchar y no la que me ofrecen desde los comercios de los laterales.
Suena algo egoísta, pero lo cierto es que si varío mi ritmo recorriendo esa calle es porque alguien de estas personas que están más cerca me ha comentado algo, una broma, una confidencia, una anotación, etc. Total, tampoco tengo prisa por llegar al final de la calle.
Voy disfrutando los pasos al ritmo que me parece, con la música que me apetece y parándome con la gente que creo que puede aportarme algo. ¿Es quizá un mal plan? No lo sé. ¿Me importa? Tampoco lo sé. ¿Qué puede que me pierda detalles de la calle? Seguramente ¿Qué hay algunos de esos borrones que sería mejor no ignorarlos? Desde luego, pero quizá en ese afán de relativizar, no me preocupo tanto por forzar a tener esos contactos y espero que surjan más naturalmente.
Soy más carne de mi momento, de lo que se me pasa por la cabeza y lo que me dice el corazón. ¿Será mejor o peor? No tengo ni idea, solo creo que es ser más honesto contigo mismo. De todas formas quien sabe, quizá cuando llegue al final de la calle, me da por cambiar el tipo de óptica.

jueves, 24 de febrero de 2011

Grandes escenas del cine (VIII)

Como hoy es 24 de Febrero, es mi aporte número 89 (creo), es el aporte número 8 de grandes escenas del cine y además el Villareal va ganando 2 - 1 al Nápoles, pues dada la gran confluencia de casualidades he creido oportuno hacer un gran y especial compendio de grandes escenas de una película en particular que me encanta. Vamos, que me ha dado por ahí y me ha salido de donde todos os imaginais. La película es "V de Vendetta", gran película, mejor novela gráfica y quizá por la aparición de Natalie Portman en la entrega anterior o porque me dió el venazo he agrupado un montón de escenas a tener en cuenta:

"El único veredicto es venganza, Vendetta...":
Primera escena en la que se encuentran Evey y V, donde el peculiar personaje se presenta a ritmo de V en cada palabra. Sublime escena que recomiendo ver en inglés por su fuerza y la forma en que Hugo Weaving hizo gran enfasis en cada V que pronunciaba de forma exagerada. Por el momento yo os dejo la versión española que tampoco está nada mal.


"...y si se escuchan, enuncian la verdad":
Escena increible donde se paraleliza el ámbito "semiestático" del discurso de V con la agitada acción de las fuerzas de seguridad. Podemos ver como la escena comienza con los ligeros toques musicales de la Obertura de Tchaikovsky y poco a poco se va imponiendo la música de la tensión (por parte de los represores) y de la rabia (por parte de V). Con un discurso que son solo palabras, pero que se saben pueden calar hondo en una multitud aborregada y acostumbrada.
Aquí os dejo el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=llbPRWzu308

"Esta es la única autobiografía que voy a escribir y, ¡Dios! La estoy escribiendo en papel higienico":
Con diferencia una de mis escenas favoritas, una de las que tiene más fuerza en la novela gráfica ya que supone el renacimiento de Evey y aclara de donde viene la fiebre por las rosas de V, algo bastante importante en la novela gráfica. Además es muy importante como la narración de Valerie no se hace con reproches o con odio hacia sus carceleros, sino con amor a la vida. Una escena en la que se crea un gran contraste entre la música y la voz de Valerie en la narración, frente a la música de la tortura y los interrogatorios. Es como una burbuja tranquila, para exponer que hay un mundo bello más allá de los barrotes, algo por lo que seguir luchando.
Aquí el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=y3bBBc9f9VQ&NR=1

"...pero el resultado final, la auténtica genialidad era el miedo":
Esta es, sin lugar a dudas, mi escena favorita, donde se enuncia la verdad, clara y transparente. Como dice "el propio Rockwood" es una historia, una historia que por desgracia podemos llegar a creernos, historia que seguramente se ha podido dar en la historia sin que lo supiesemos. Como dijo el propio Alan Moore a los pocos años de publicarla "Ahora con el gobierno de Thatcher la homosexualidad está perseguida, los programas de televisión tienen gente que los controla y el gobierno da más miedo que los criminales de Londres. ¿Realmente estamos tan lejos?"
El enlace: http://www.youtube.com/watch?v=G_FhIEaVfnA

"El problema es que él nos conoce mejor q nosotros mismos":
El caos empieza a devorar el país, la revolución se va haciendo patente y desde el punto de vista del detective Finch podemos observar esa secuencia, esa ristra de fichas de dominó que por la ley de causa y efecto van a acabar cayendo. Me encanta la parte en que un "dedo" dispara a la niña y se le echa la gente encima. También quiero fijar la atención en la música en el momento en que V tira las piezas de dominó, porque es una música con caos de fondo, es la música de la revolución y a la vez del heroe, pero termina drasticamente y vuelve a ser una música delicada. Punto importante porque en la última escena tiene importancia.
El enlace: http://www.youtube.com/watch?v=Xoc2TCJAl40

"...bajo esta máscara hay unos ideales señor Creedy, y los ideales son a prueba de balas":
Una de las pocas escenas de acción reales de la película, además de la lucha en la emisora de televisión y cuando salva a Evey por primera vez. Es una escena con algo más alla de esa ensalada de tiros, porque está ese "y si se te terminan las balas, ¿qué?". Es una escena donde se hace patente la lucha, pero también la tensión (ojo de nuevo a la música) por la necesidad de terminar con ellos antes de que recarguen. Con esa frase final, demoledora, seca y comparable a ese "Libertad" de William Wallace muestra la muerte del heroe, como martir, sabiendo que puede ayudar al cambió del país, pero que no tiene cabida en esa nueva época (hecho más patente en la novela gráfica). Espectacular, sin palabras.
Y aquí el enlacillo: http://www.youtube.com/watch?v=hLFbzujSy-8

"He's Edmund Dantes, he's my father and my mother, my brother, my friend...":
Poco voy a agregar a esta escena, solo dos anotaciones, primero, lo bonito de la escena reside en que muestra como es el triunfo del pueblo frente al poder establecido, ese momento en que los soldados bajan las armas y los miles de "V's" atraviesan las barricadas es impagable. Y segundo, la música de nuevo, el tema de cuando pasan los miles de personas entre los soldados era ese mismo tema que sonaba cuando caían las piezas del dominó, es el tema de la revolución, del cambio. Ya el final es maravilloso entre la Obertura 1812 y las palabras de Evey Hammond. Nada más que añadir.
Y último enlace: http://www.youtube.com/watch?v=_-gHVGOoE48

jueves, 17 de febrero de 2011

Comerse la vida

Algunos lo sabreis, otros no, pero descubrí un pequeño concurso de relato corto organizado entre otros por la editorial Austral, y tras ver que el premio eran unos suculentos 6000€, me propuse escribir para ver que tal salía. El único problema se me presentó cuando vi que el tope para presentar textos era ayer día 16 de Febrero a las 23:55 de la noche. Así que me vi obligado a que si quería escribir algo debía hacerlo en el plazo de unas horas, aunque por suerte para mi tenía ya decididos todos los detalles del texto.
En fin, el resultado fue mi pequeño relato llamado "Comerse la vida", que aunque no es de los mejores que he escrito, tampoco está mal. Sé también que el hecho de que no sea todo lo bueno que podría ser se debe a que lo envié sin revisarlo, tal y como nació, y eso también tiene explicación, lo escribí en 4 horas y no podía quedarme ni un momento más delante del ordenador leyendo y repasando.
Bueno, sin más os dejo el enlace al relato para que os lo descargueis. Espero que os guste y que me deis vuestra opinión.
Un abrazo a todos
http://www.megaupload.com/?d=I9PD60HX

martes, 8 de febrero de 2011

¿En que idioma piensan los sordos?

Gracias a la gran página de Amazings (en serio, echarle un vistazo, es super interesante) y a Cecil Adams, encontré este interesante artículo que ahora os transcribo aquí. Disfrutadlo:


¿En qué idioma piensan los sordos?

Obviamente si se quedaron sordos a una edad tardía pensarán en el idioma que aprendieron siendo niños, pero imaginemos a un niño que nace completamente sordo (hace años se les llamaba sordomudos). Imaginemos que sus padres son lo bastante observadores como para darse cuenta de este problema entre los 21 y los 36 meses de edad del bebé, un momento crítico durante el cual los niños captan fácilmente los fundamentos del lenguaje, lo cual crea en sus cerebros la infraestructura cognitiva esencial para la comunicación.

Gracias a haberlo “cogido a tiempo”, ese niño sordo profundo podrá adquirir un idioma gestual en vez de oral, pero idioma al fin y al cabo. El lenguaje de signos (o señas) es un lenguaje natural, independiente de los orales y probablemente más antiguo que estos. Que sea natural significa que ha ido evolucionando gracias a las aportaciones de sus usuarios, que lo han ido transmitiendo culturalmente de generación en generación. Podríamos pensar que tiene alguna relación con el español, por aquello de que sus “hablantes” viven entre nosotros, y usan de tanto en tanto alfabetos manuales para deletrear conceptos técnicos o nombres propios, pero eso no es cierto. Las lenguas de signos no son adaptaciones de las orales ya que como he dicho nacieron y evolucionaron siguiendo su propio camino.

De hecho las lenguas de signos cuentan con su propia gramática, la cual no es internacional, es decir, existen variedades zonales. Por ejemplo en nuestro país se “habla” en LSE y LSC (lenguas de signos española y catalana). Es más, si organizas un encuentro internacional de sordos al que acudan personas de diferentes países, necesitarás tantos traductores de lenguas de signos como personas de diferentes comunidades intervengan. Y según puedo leer, existen 121 lenguas de signos distintas en el planeta.

Pero volvamos con la pregunta del lector de Straightdope. Imaginemos que se educa a este niño en LS y no siguiendo métodos “oralistas“. Según, aclara Cecil Adams, la LS dota a los nativos con la habilidad de manipular símbolos, captar abstracciones y adquirir y procesar de forma activa el conocimiento. Abreviando, el idioma de signos ayudará a que ese niño del que antes hablábamos aprenda a pensar. Justo lo mismo que sucedió contigo cuando siendo niño aprendiste a comunicarte en tu idioma natal.

Existe un fuerte debate sobre si la educación que se les debe de dar a estos niños ha de ser estrictamente oralista, en LS, o bilingüe. (Véase manos para aprender) Ciertamente, para un sordo aprender a leer los labios y a conocer el idioma oral de la zona en que habita es de gran utilidad para desenvolverse en un mundo de “parlantes” (repleto además de carteles, libros y películas subtítuladas) pero lo cierto es que en el caso del niño de nuestro ejemplo, aunque aprendiera a posteriori nuestro idioma y se hiciera bilingüe, el chaval pensaría en LS.

Y eso significa que incluso cuando durmiera, codificaría sus sueños en signos. Me fascina la anécdota con la que Adams remata su artículo. Menciona a una señora sorda de 90 años que en ocasiones gesticulaba en sueños. Según su hija, su madre bosquejaba signos con sus manos mientras se agitaba dormida. Natural. ¿Acaso tu no hablas en sueños?